Después de muchas lunas, el premio Alfaguara de novela vuelve a tener un ganador a tomar en cuenta: Hernán Rivera Letelier.
Aunque este escritor no es ningún novato, la novela “ El arte de la resurrección ” , que salió triunfante está entre lo mejor de su producción.
Y es que la historia de Domingo Zárate Vega que se imagina un Cristo de Elqui y conoce a una prostituta llamada Magdalena, en un Chile de inicios del siglo pasado, convence por el tono jocoso del autor.
Muchas historias se han escrito y filmado sobre el nazareno, pero Rivera Letelier lo circunscribe a sobrevivir en una salitrera y, pese a presentar un personaje peruano llamado Cheuto, como un sátrapa, la novela avanza sin disquisiciones ni verbosidad banal.
Por secuencias, el autor sabe manejarla carga adjetiva hecha bazofia por narradores sin oficio, pero con talleres de medio pelo.
También, acierta al dotar a Magdalena de aire de semidiosa con sus clientes y le agrega una gallina como mascota que formará parte del desenlace de la novela.
Tras una serie de escenas que os instala en un Atacama poblado de obreros, patrones, jerga chilenas, optes, devine el clímax cuando Magdalena es expulsada por inmoral del poblado y se refugias en el desierto con Sinforosa, la gallinita y Anónimo, un orate que la acompaña. |