Esta reedición del libro “Sendero”, historia de la guerra milenaria en el Perú, del periodista Gustavo Gorriti, trae como novedad , el prefacio del autor sobre un libro que debió ser de tres tomos y que arrancaría, según su autor, desde la gestación de Sendero Luminoso , la biografía de Guzmán y la intervención de las fuerzas armadas, hasta los fines de la década.
Pero, solo quedó en un tomo y el conjunto, al menos , nos otorga una buena información en base a escritos, libros, panfletos y comunicados sobre Sendero Luminoso desde 1979 hasta 1983.
De allí en adelante, si alguien desea seguir la cadena de hechos y datos , deberá optar por otras fuentes que , algún investigador riguroso , no incluiría La cuarta espada , ni menos libros de Tenientes , que solo recopilan conceptos o ecos de otros, salvo los de Benedicto Jiménez.
Volviendo a Sendero, el libro se inicia, mas que en una cárcel, en enero de 1979, mediante una intervención de la policía a sindicalistas y agitadores de la CGTP , que iban a participar en un paro general de 72 horas , dicho mes .
El objetivo: se sabía que Sendero iniciaría sus acciones y había que capturar a un entonces profesor y dirigente llamado Abimael Guzmán.
Tras detenerlo, en casa de su cuñado, y conducirlo a La Prefectura , Guzmán saldría libre gracias a las argucias del abogado Horacio Alvarado.
Un hecho extraño y suspicaz, sobretodo, por que como dice el autor, el citado abogado, tenia gente castrense como personal de confianza ( “ Un familiar cercano de Alvarado , contraalmirante en actividad de la armada peruana , fue persuadido para gestionar la libertad de Guzmán “ p.22 ) y para quien , el acusado era (“ un profesor universitario con inocuas veleidades políticas” ibid).
¿Inteligencia de la Marina dejando escapar al enemigo sin castigarlo? Mas que ese descuido, una sentencia que lo dice el suboficial Pablo Aguirre “¡Abimael tiene amigo en todas partes ¡¿ Por qué cree si no que nunca se le agarra ? ( p. 23)
Extraño muy extraño como diaria alguna parapsicóloga.
Los años democráticos
Para Gorriti, si Sendero no hubiera existido “ la izquierda marxista sería uno d e los pilares fundamentales de la estabilidad democrática , en un proceso político vivo y vibrante pero totalmente pacífico” p. 32) y tras ello, pasó revista a un incidente entre izquierdistas divergentes en 1979, en la Plaza de Armas de Ayacucho , donde un pequeño grupo de senderistas atacó con piedras al dirigente José Diez Canseco.
Y tras ese incidente, el autor abordó uno de los capítulos medulares de este libro titulado Chuschi. Aquí , mas que contar las ánforas quemadas en esa localidad, se develó la importancia de Chuschi como centro ceremonial , mercantil y administrativo , de tiempos de la colonia y en el que en 1972, hubo un enfrentamiento entre la iglesia y algunos pobladores que terminó en el desalojo de un cura y, cuyas propiedades , pasaron a la comunidad que generó la aparición de una secta pentecostal y el incremento de maestros en la zona.
Todo tan planificado como las reuniones entre Guzmán y su mesnada, en marzo y mayo de 1980, donde el líder mostró su retoricismo usando citas de Mao , Lenin y Mahoma y en le que llegaría a incluir estos puntos :
“ Primero, las tareas políticas a cumplir, esto es iniciar la lucha armada , boicotear las elecciones , impulsar armadamente la lucha armada por la tierra ( …) segundo , formas de lucha: guerrilla, sabotaje , propaganda y agitación armada, aniquilamiento selectivo , tercero, formas Orgánicas y militares : destacamentos militares con o sin armas modernas. Cuarto, cronograma , día de inicio y duración del plan ,acciones simultáneas para fechas específicas , quinto , Consignas “ ( p. 67).
Paralelo a este hecho , nos encontramos con un gobierno presidido por el arquitecto Belaunde que tenía como ministro de interior a Héctor López Martínez , ex director de El Comercio en tiempos de Velasco y quien seria reemplazado por Ernesto de la Jara.
Entonces, La jarita como s e le conocía, en esos tiempos ochenteros, se encargará de nombrar a Julio Estrada, jefe de la Guardia republicana, Juan Balaguer , jefe de la Guardia Civil y Eduardo Ipinze , a cargo de la Policía de Investigaciones.
Lo extraño sucederá años mas tarde, como ha contado Gorriti, cuando Ipinze será involucrado a Reynaldo Rodríguez , “ El padrino” ; la relación entre la policía y el narcotráfico sería nefasta que incluso sobrellevó el asesinato d e un oficial en actividad de la PIP , David Barrios Esponda ( p. 79) quien supuestamente, habría pasado la línea.
Este asesinato , que aun no se ha esclarecido, se veía venir desde la aparición de la figura del general PIP Edgar Luque quien con un grupo de agentes de la DEA en 1978, se propuso limpiar a sus colegas de la influencia de los narcotraficantes.
Pese a las escaramuzas entre Ipinze y Luque, finalmente, el primero seria nombrado por De la Jara y el historiador López Martínez, como el primer jefe de la PIP , bajo el gobierno democrático.
Otro hecho curioso, resultó la desaparición d e los archivos de inteligencia del ejército; un hecho obviado por Belaunde, (” quien temía que el ejército diese vuelta atrás” p.88).
Extraño, para un movimiento del que, según inteligencia, se sabría desde 1977 y corría el rumor que los militares se habrían hecho los de la vista gorda con el fin de humillar indirectamente, al gobierno civil, (“para tener la seguridad que en determinado momento volverían a ser llamados “ p.88)
Desarrollar la guerra de guerrillas
Sin mucho preámbulo, el autor ha detalla do el inicio de Sendero i en la capital, el 16 de junio de 1980, a través de un órgano de fachada llamado M.O.T.C ( Movimiento de obreros , trabajadores y campesinos ) que, luego de repartir volantes y a punta de Molotov , incendiaron la municipalidad de San Martín de Porres.
Alcaldía que luego fue ocupada por Willy Fernández Melo, acusado de cooperar con Sendero.
Y como si no bastará , el 28 de julio ,Sendero dinamitó una antena de la estación repetidora en Yanaorco , los Concejos Provinciales de Cangallo y Huancapi y robó 350 cartuchos de dinamita de la compañía minera Atacocha .
La estadística aumentaba con un incendio en un supermercado del Rímac y bombas arrojadas al municipio de Comas , siete bancos, el local de la embajada de China Popular y la aparición de los famosos perros colgados en los postes.
Estas barbaries , unida a los recelos entre De la Jara y el jefe de la Guardia Civil , Juan Balaguer , empeoraba la situación de llevar juntos acciones mas severas contra lo que ya no era una escaramuza, sino una hecatombe.
Realidad que ya, el periodista Patricio Ricketts, había advertido , en 1981 cuando entrevistó a un dirigente senderista en Ayacucho y escribió un artículo que fue criticado. Para muchos Sendero era obra de la CIA o de gente relacionada con Fidel C astro.
Ayacucho era fiesta de sangre para Sendero y el diario Ojo titulaba “De la Jara es un bombón”. Este culpaba los atentados al narcotráfico y ya se pensaba en su reemplazo.
La revista de Sendero llamada irónicamente “ Nueva democracia” advertía que “para destruir al viejo Estado , es necesario romper su columna vertebral que son : las Fuerzas armadas y esto solo podría hacerse construyendo , en el curso de la lucha ramada , Fuerzas armadas Populares “ p.212)
El enemigo había llegado al paroxismo , con el asalto a la cárcel de Huamanga , que fue un duro golpe para el Estado y la sociedad peruana.
Las siguientes páginas abordaron los planes de Guzmán y sus discursos amparados en sus ídolos Mao , Lenin , Marx , la ofertas de asilo que se le hizo , la forma casi rudimentaria en la que trabajaba la Dircote , un repaso al SIN cuando Montesinos huía de ser fusilado, por traición a la patria, una buena serie de documentos sobre sendero de gran valor sociológico e histórico , hasta la redacción del decreto supremo que disponía que las fuerzas armadas asumieran el control interno en la zona de emergencia ( p. 425)
Un libro cuya investigación ha resultado valiosa, pero que nos deja el sabor que Gorriti debió haberlo redondeado con los prolegómenos de la captura, antes de reeditarlo. ( sus artículos sobre Benedicto Jiménez y el Gein en Caretas, son recomendables)
De todos modos, Sendero, historia de la guerra milenaria , es de lejos, un trabajo mas sofisticado que espadas, sin fundamento y rigor investigativo e histórico. |
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