Una mirada a uno de los problemas sociales menos tenidos en cuenta por la administración gubernamental actual, pero que viene a ser el meollo de todos nuestros males.
Congresistas nacionalistas de origen andino suspendidos por 120 días sin goce de haber por protestar al interior del Congreso de la República del Perú. Una rebelión indígena amazónica encabezada por Alberto Pizango, sofocada y reprimida por las fuerzas del orden en la zona de Bagua. Estas no son excepciones, a cualquier parte que uno vaya, fácilmente puede encontrarse, sobre todo en las ciudades, con la discriminación y el atropello. Algo que no se quiere aceptar, un lastre que viene desde muy atrás, y que se inserta en el Perú en la época colonial.
Las diferentes formas de exclusión han llevado al Perú a ser un país dividido, sin identidad e integración. La estigmatización de quien es diferente, en donde todo lo negro es malo y todo lo blanco es bueno, hace que muchos alcen su voz de protesta contra aquellos que los llaman incivilizados. Esta es la lucha de hombres que piden simple y llanamente igualdad, es la lucha de los hombres sin derecho.
Oswaldo Bilbao Lobatón, director ejecutivo del Centro de Desarrollo Étnico, nos habla de este problema, en una entrevista concedida especialmente para AMERICA REPORTE.
El Perú es un país en donde lo que más falta es justicia, tenemos un sistema en el que las personas no cooperan entre sí como iguales y lo vemos traducido en expresiones racistas y excluyentes contra ciertas minorías ¿Desde su punto de vista como ve el asunto del racismo en nuestro país?
El Perú es un país racista, que está estructurado de manera que es una pirámide; al principio de la pirámide hay un grupo de personas, y al final están los indígenas, los negros, etc. Y esos estereotipos raciales dejan grupos que tienen que ser subordinados. Es inconsciente, de repente, pero también la incivilización con la que son tratados estos es porque el Estado y el sistema educacional lo permiten. Cuando digo, con los afrodescendientes, que es el tema de la incivilización, me refiero a que no están contados dentro de los censos nacionales, y así no sabes cuál es el problema real que tiene la comunidad. En el tema educativo, por ejemplo, qué parte de la población afrodescendiente entra en la universidad. O qué parte de la población afrodescendiente no cuenta trabajo. ¿Tienen terrenos, o tierras, sí o no? Y si tienen tierras, ¿Cómo las están produciendo? no hay una mirada particular de lo que es el problema.
Además de eso son estigmatizados y excluidos por el propio sistema, como se ve por ejemplo en los diversos medios de comunicación…
Así es, siempre se ve en la televisión a un determinado grupo de gente exclusiva. Entonces, ahí tu no te ves reflejado, por lo tanto, si no me veo reflejado soy distinto; y si estoy reflejado, lo estoy de una manera peyorativa, o sea, haciendo el ridículo muchas veces. El otro día en uno de esos programas que dan, se presentaron tres personajes, uno que era gordo, había un afrodescendiente y un homosexual, y comenzaron a decirse de todo. Pero ¿qué es lo que hace eso? Sigue fomentando el racismo. Porque no necesitas decir “yo soy racista” sino que son tus acciones y tus actitudes lo que lo hace. Así no se dan cuenta de que con sus actitudes segregan a un grupo de gente. Y los que se prestan a esto, son los que tienen una baja autoestima y buscan el reconocimiento, no importa cómo. No puedes ser irrespetuoso con tu grupo. Pero bueno, nadie hace nada. Habría que sancionarlos.

Se supone que es un problema social muy serio y que debería estar en la agenda pública del gobierno ¿Qué participación de las autoridades gubernamentales existe en estos temas?
El Congreso Nacional no tiene en cuenta el problema étnico. Más allá del tema de que los congresistas indígenas puedan poner en la mesa su problemática, la discriminación no se ve como un problema social propiamente dicho, porque si hablamos de pobreza, ¿quiénes son los pobres? Indígenas y negros. Pero en este Congreso de la República , que no tiene una mirada de ese tipo, no se puede trabajar desde el punto de vista étnico. No les cabe en la cabeza pensar que muchos de ellos son indígenas. Mire, si uno comienza a conversar con cualquiera de los políticos, de cualquier tendencia, de cualquier partido, ninguno tiene ni la mínima idea de lo que se debe hacer en este aspecto. Y sin embargo es tan fácil mirar a nuestros costados: Brasil, Colombia, Ecuador.
Hay que comenzar a tener una relectura de lo que sucede no solamente en el contexto nacional, sino también en el contexto internacional, como modelo de lo que debemos hacer: cómo se está trabajando en Ecuador, cómo se está trabajando en Colombia o en Bolivia con los temas étnicos. Sin embargo, no hay capacidad para eso. Si uno comienza a ver Colombia, no solamente por la cantidad de población afrocolombiana que hay en ese país, sino por la mirada étnica que le dan a este problema. Ecuador hace lo mismo en su organización gubernamental, que ve los problemas de los indígenas y los afros, tienen un trabajo muy dinámico. En Bolivia, los afrobolivianos a pesar de ser una minoría, de 20 a 30 mil ya están reconocidos dentro de la constitución política del Estado. Pero nosotros estamos atrasados, el estado peruano no tiene una mirada integracionista.
Por lo visto no se les reconoce el papel de ciudadanos con plenos derechos…
Totalmente cierto. El tema de derechos humanos no es solamente de violencia política, porque el racismo es una violación a los derechos humanos. Porque no te deja avanzar, no te deja crecer. Hay gente que dice: no avanzan porque no quieren. Pero hay barreras invisibles, y empiezas a chocar.
¿Diría usted, que para que estos cambios se produzcan se requiere una reforma estructural?
Correcto, es un problema estructural, y tenemos que tener un cambio de mirada, desarrollar nuevas estrategias de integración, porque al final el que pierde es el Perú. La sociedad es la que tiene que empezar a apoyar ese proceso, si queremos cambios significativos para bien. Hay que empezar a tener una mirada nueva e integrar a estos grupos dentro de lo que es el Perú. El Perú no está integrado como un todo, sino que está segmentado en diversos grupos, los que tienen el poder y los que deben servir al poder. Y no es la idea ir con las manos vacías, no solamente para nosotros, sino para la construcción de un Perú mejor. Y repito, es una mirada desde nosotros para todos. No es de los negros para los negros.
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